lunes, 4 de junio de 2012

Comunicados Vaticano




Principio del formulario

EL PAPA EN MILÁN: LA FAMILIA, PRINCIPAL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Ciudad del Vaticano, 1 junio 2012 (VIS).- “La familia ha de ser redescubierta como patrimonio principal de la humanidad, coeficiente y signo de una verdadera y estable cultura a favor del hombre”. Así lo ha afirmado Benedicto XVI esta tarde durante el encuentro que ha mantenido con los ciudadanos de Milán. El Santo Padre ha viajado hoy a esta ciudad italiana para participar en el VII Encuentro Mundial de las Familias, que, bajo el lema “La familia: el trabajo y la fiesta”, comenzó el pasado 30 de mayo.

Tras su llegada al aeropuerto, el Papa se ha desplazado hasta Piazza Duomo para saludar a los milaneses y a los peregrinos de todo el mundo que participan en el VII Encuentro de las Familias. Al inicio de su discurso, Benedicto XVI ha recordado con afecto “a las personas solas o en dificultad, los parados, los enfermos, los presos, a cuantos no tienen una casa o carecen de lo necesario para vivir una vida digna”; y ha pedido “que no falte a ninguno de estos hermanos y hermanas nuestros el interés solidario y constante de la colectividad”. A este propósito, ha alabado la acción de la diócesis de Milán para ayudar a las familias más afectadas por la crisis económica y a las poblaciones de Emilia Romaña, que han padecido recientemente varios terremotos.

Seguidamente, el Pontífice ha subrayado “el profundo sentido eclesial y el sincero afecto de comunión con el Sucesor de Pedro que forman parte de la riqueza y de la identidad de la Iglesia milanesa a lo largo de todo su camino, y que se manifiestan de modo luminoso en las figuras de los grandes pastores que la han guiado”. Entre ellos, ha destacado a los santos Ambrosio y Carlos Borromeo; los beatos Andrea Carlo Ferrari y Alfredo Ildefonso Schuster; los dos arzobispos de Milán que se convirtieron en los Papas Pío XI y Pablo VI.
“Vuestra historia -ha dicho el Papa- es muy rica en cultura y fe. (…) Os corresponde ahora a vosotros, herederos de un glorioso pasado y de un patrimonio espiritual de inestimable valor, esforzaros por transmitir a las generaciones futuras la llama de una tradición tan brillante. Sabéis bien lo urgente que es introducir la levadura evangélica en el contexto cultural actual. La fe en Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, que vive en medio de nosotros, debe animar todo el tejido de la vida, personal y comunitaria, pública y privada, para consentir un 'bien estar' estable y auténtico, a partir de la familia”.

LLAMADOS A TRANSFORMAR EL SUFRIMIENTO EN AMOR
Ciudad del Vaticano, 1 junio 2012 (VIS).- A las 19.30, el Santo Padre, que ha llegado esta tarde a la ciudad italiana de Milán para participar en el VII Encuentro Mundial de las Familias, se ha desplazado hasta el Teatro de La Scala, donde ha tenido lugar un concierto en su honor. El maestro Daniel Barenboim ha dirigido la Orquesta y el Coro de La Scala en la interpretación de la novena sinfonía de Beethoven.
Al final del concierto, Benedicto XVI ha dado las gracias a los músicos, los cantantes y el director. “La elección de la novena sinfonía -ha dicho también el Papa- nos permite lanzar mediante la música un mensaje que afirme el valor fundamental de la solidaridad, de la fraternidad y de la paz. Me parece que este mensaje es también precioso para la familia, porque es en la familia donde se experimenta por primera vez que la persona humana no ha sido creada para vivir encerrada en sí misma, sino en relación con los demás; es en la familia donde se comprende que uno no se realiza a sí mismo colocándose en el centro, guiado por el egoísmo, sino dándose. Es en la familia donde comienza a encenderse en el corazón la luz de la paz, para que ilumine nuestro mundo”.
Por otra parte, el Pontífice ha señalado que la alegría del concierto se ha visto empañada por el terremoto “que ha llevado grandes sufrimientos a tantos habitantes de Italia. En este momento, las palabras del 'Himno a la alegría' de Schiller nos suenan como vacías, es más, no parecen verdaderas. (…) En esta hora (…) no tenemos necesidad de un discurso irreal sobre un Dios lejano y una hermandad sin compromiso. Buscamos al Dios cercano.
Buscamos una fraternidad que, en medio de los sufrimientos, sostiene al otro y le ayuda a salir adelante. Después de este concierto, muchos irán a la adoración eucarística, al Dios que ha entrado en nuestros sufrimientos y que sigue haciéndolo; al Dios que sufre con nosotros y por nosotros y así ha hecho a los hombres y a las mujeres capaces de compartir el sufrimiento de los demás y transformarlo en amor. Precisamente a eso nos sentimos llamados en este concierto”.
“MIRAD AL FUTURO CON CONFIANZA, CONTANDO CON LA FIDELIDAD DE DIOS”

Ciudad del Vaticano, 2 junio 2012 (VIS).- El Santo Padre ha presidido esta mañana a las 10.00, en el Duomo de Milán, la celebración de la liturgia de la Hora Tercia, en la que han participado sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas de la archidiócesis. Después de la recitación de los Salmos, Benedicto XVI ha pronunciado una meditación, de la que ofrecemos seguidamente algunos extractos:

“En este momento, vivimos el misterio de la Iglesia en su expresión más alta, la de la oración litúrgica. En la oración eclesial, nuestros labios, nuestros corazones y nuestras mentes se hacen intérpretes de las necesidades y de los anhelos de toda la humanidad. (…) La oración cotidiana de la Liturgia de las Horas constituye una tarea esencial del ministerio ordenado en la Iglesia. También a través del oficio divino, que prolonga en la jornada el misterio central de la Eucaristía, los presbíteros están unidos de modo especial al Señor Jesús”.
“El sacerdocio: ¡Qué don precioso! (…) Si Cristo, para edificar su Iglesia, se entrega en las manos del sacerdote, éste a su vez debe confiarse a Él sin reservas: el amor por el Señor Jesús es el alma y la razón del ministerio sacerdotal. (…) No existe oposición entre el bien de la persona del sacerdote y su misión; por el contrario, la caridad pastoral es el elemento unificador de vida que parte de una relación cada vez más íntima con Cristo en la oración para vivir el don total de sí mismos por el rebaño (...). Efectivamente, cada una de nuestras acciones tiene como finalidad conducir a los fieles a la unión con el Señor y hacer crecer la comunión eclesial por la salvación del mundo”.
 
“Signo luminoso de esta caridad pastoral y de un corazón indiviso son el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada. (…) Sin duda, el amor por Jesús vale para todos los cristianos, pero adquiere un significado singular para el sacerdote célibe y para quien ha respondido a la vocación a la vida consagrada: la fuente y el modelo para repetir diariamente el 'sí' a la voluntad de Dios se encuentran solo y siempre en Cristo”. (…) En la Virgen María “podemos reconocer el 'género de vida virginal y pobre que Cristo Señor eligió para sí, y que la Virgen su Madre también abrazó', una vida de plena obediencia a la voluntad de Dios”.

“Queridos hermanos y hermanas consagrados (...), mirad al futuro con confianza, contando con la fidelidad de Dios y la potencia de su gracia, capaz de operar siempre nuevas maravillas. (…) En este momento deseo dar gracias a Dios por la cantidad de sacerdotes ambrosianos, religiosos y religiosas que han gastado sus energías al servicio del Evangelio, llegando alguna vez incluso al sacrificio de la vida”. Entre ellos, el Santo Padre citó los Beatos sacerdotes Luigi Talamoni, Luigi Biraghi, Luigi Monza, Carlo Gnocchi y Serafino Morazzone; los Beatps religiosos Giovanni Mazzucconi, Luigi Monti y Clemente Vismara; y las religiosas Maria Anna Sala y Enrichetta Alfieri.

“Por su común intercesión, pidamos confiados al Dador de todos los dones que haga siempre fecundo el ministerio de los sacerdotes; que refuerce el testimonio de las personas consagradas, para mostrar al mundo la belleza de la donarse a Cristo y a la Iglesia; y que renueve las familias cristianas según el plan de Dios, para que sean lugares de gracia y santidad, terreno fértil para las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”.


A LOS JÓVENES: TENDED A IDEALES ALTOS, SED SANTOS
Ciudad del Vaticano, 2 junio 2012 (VIS).- Finalizada la celebración de la Hora Tercia en el Duomo, Benedicto XVI se ha trasladado en automóvil al estadio Guiseppe Meazza (San Siro) para mantener, a las 11.45, un encuentro con los jóvenes que han recibido recientemente o van a recibir el sacramento de la Confirmación, y que han estado acompañados por sus familiares y catequistas; en total, unas 80.000 personas. Ofrecemos a continuación fragmentos del discurso del Santo Padre:

“Ayudados por el itinerario (de formación), habéis aprendido a reconocer las cosas estupendas el Espíritu Santo ha hecho y hace en vuestra vida y en la de todos los que dicen 'sí' al Evangelio de Jesucristo. Habéis descubierto el gran valor del Bautismo, el primero de los sacramentos, la puerta de entrada de la vida cristiana. Lo habéis recibido gracias a vuestros padres (…) que se han comprometido a educaros en la fe”. (…)

“Ahora habéis crecido y podéis decir vosotros mismos vuestro 'sí' a Dios, un 'sí' libre y consciente. El sacramento de la Confirmación confirma el Bautismo y efunde sobre vosotros con abundancia el Espíritu Santo. (…) Tenéis ahora la posibilidad de acoger sus grandes dones que os ayudan, en el camino de la vida, a convertiros en testigos fieles y valerosos de Jesús. Los dones del Espíritu son realidades estupendas que os permiten formaros como cristianos, vivir el Evangelio y ser miembros activos de la comunidad”.

“Toda la vida cristiana es un camino, es como recorrer en compañía de Jesús un sendero, no siempre fácil, que sube a un monte (...); con los dones preciosos (del Espíritu Santo) vuestra amistad con Él será aún más estrecha y verdadera. Ella se alimenta continuamente con el sacramento de la Eucaristía. (…) Por eso, os invito a participar siempre con alegría y fidelidad en la Misa dominical. (...) Acercaos también a (…) la Confesión: es un encuentro con Jesús que perdona vuestros pecados y os ayuda a hacer el bien. (…) Aprended a dialogar con el Señor, confiaos a Él, contadle las alegrías y las preocupaciones, y pedidle luz y apoyo para vuestro camino”.

“En familia, obedeced a los padres, escuchad las indicaciones que os dan, para crecer, como Jesús, 'en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres'. Finalmente, no seáis perezosos, sino chicos y jóvenes comprometidos, en particular en el estudio: es vuestro deber cotidiano y una gran oportunidad que tenéis para crecer y preparar el futuro. Sed disponibles y generosos con los demás, venciendo la tentación de poneros a vosotros mismos en el centro, porque el egoísmo es enemigo de la verdadera alegría”.

“Si gustáis ahora la belleza de formar parte de la comunidad de Jesús, podréis dar vosotros también vuestra contribución para hacerla crecer. (…) Cada día, también hoy, el Señor os llama a cosas grandes. Estad abiertos a lo que os sugiere, y si os llama a seguirlo por el camino del sacerdocio o de la vida consagrada, no le digáis 'no'. (...) Jesús os llenará el corazón para toda la vida”.

“Os digo con fuerza: ¡Tended a ideales altos, (...) sed santos! ¿Es posible ser santos a vuestra edad? Ciertamente. (…) Lo demuestra el testimonio de tantos santos coetáneos vuestros, como Domenico Savio o María Goretti. La santidad es la vía normal del cristiano: no está reservada a pocos elegidos, sino abierta a todos. Naturalmente, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo.(...) Y con la guía de nuestra Madre, (…) la Madre de Jesús, María. (…) Que la Virgen María custodie siempre la belleza de vuestro 'sí' a Jesús, su Hijo, el grande y fiel amigo de nuestra vida”.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias, por tu aporte.